Oportunidades de negocio en la Agenda 2030

“Mayores unidos con el mundo” “Conectamos personas hoy para construir un mejor mañana”

La responsabilidad de las empresas ha ido evolucionando con el tiempo ampliando su radio de acción de sus grupos de interés más cercanos hasta el concepto del desarrollo sostenible, que implica a las personas, las economías y los ecosistemas con un sentido de futuro. Así, se ha avanzado desde trabajar la responsabilidad social hasta apostar por que las empresas sean actores clave del desarrollo sostenible, lo que las permite, al mismo tiempo, apuntalar y dar nuevas oportunidades a sus negocios.

El Pacto Mundial de Naciones Unidas es la mayor iniciativa de responsabilidad social y desarrollo sostenible del mundo. Su objetivo es acompañar a las entidades en la incorporación de una gestión ética que se articula en dos pilares: los Diez Principios y la Agenda 2030.

Los DIEZ PRINCIPIOS se estructuran en cuatro áreas temáticas: los derechos humanos, las normas laborales, el medioambiente y la lucha contra la corrupción. Son Principios de carácter universal que pueden aplicarse a cualquier tipo de organización, independientemente de su tamaño, sector de actividad o lugar de operaciones.

Para el Pacto Mundial, la sostenibilidad de una empresa comienza cuando enfoca su gestión a hacer negocios basándose en los Diez Principios. Son los estándares mínimos de un comportamiento empresarial responsable que le otorgarían a la empresa la licencia para operar.

Desde un punto de vista más amplio y ambicioso, el desarrollo sostenible se refiere a la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Este concepto aparece por primera vez en 1987 en el informe Nuestro futuro común de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. El nacimiento del mismo obedece a la necesidad de asumir los retos a los que se enfrenta la sociedad a largo plazo, tales como el cambio climático, las desigualdades, la pobreza y la escasez de agua. Éstos solo se pueden resolver desde una perspectiva global que trate de lograr de manera equilibrada el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medioambiente, pilares fundamentales del desarrollo sostenible.

Uno de los hitos más importantes dentro de este paradigma es la creación de la AGENDA 2030, aprobada el 25 de septiembre de 2015 por Naciones Unidas. La Agenda 2030 otorga un papel fundamental a las empresas, llamadas a valorar además cuáles son los impactos de sus actividades desde un punto de vista amplio, en las comunidades, en el medioambiente y a lo largo del tiempo.

Partiendo de este punto, las empresas deben definir un conjunto claro de prioridades y seleccionar los ODS en los que se van a centrar. Cada ODS tendrá diferente relevancia para cada empresa, en función de su sector y país de actuación. Esas prioridades se definen en función de los impactos positivos y negativos que ésta puede causar en los ODS, en todas sus operaciones, cadenas de valor y en las comunidades donde opera. Es decir, una empresa farmacéutica tendrá más impacto en el ODS 3 que trabaja la salud, mientras que una de alimentación lo tendrá en el ODS 2 que trata la nutrición, así como una empresa de construcción lo tendrá en el ODS 9 que se dedica a las infraestructuras o en el ODS 11 de las ciudades, por citar algunos ejemplos.

La Agenda 2030 presenta también oportunidades de negocio basadas en los retos que plantea el desarrollo sostenible. En el caso del sector privado, Naciones Unidas otorga el mandato de la difusión de este marco de referencia a nivel nacional e internacional al Pacto Mundial con el fin de que guíe la actuación de las empresas en torno al desarrollo sostenible.

Firmado: Asociación Española Conectados Sin Barreras Social y Tecnológica.

Chema Ferraces. Periodista.
Daniel Benzoni. Director General.
Óscar Bustos. Presidente.

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